sábado, 17 de marzo de 2012

ILUSIONES

Capítulo 1: Ilusiones

— ¡ _____ ! ¡vamos, llegarás tarde! — escuché a papá gritarme desde la cocina, eso me despertó de mi sueño. Pero eso no me molestó hasta que vi el reloj que estaba sobre la mesita a un lado de mi cama.
— ¡Demonios! — exclamé al enterarme que eran las 7:15 de la mañana. — ¡Llegaré tarde! — en lo que terminé de decir esto, ya estaba levantada, encaminándome hacia el baño. Era el primer día de escuela, no quería llegar tarde. Entré al baño, y me miré al espejo, me espanté al verme, estaba toda despeinada, y con los ojos hinchados de tanto dormir. Abrí la llave de la bañera, y cuando el agua comenzó a salir, me desvestí rapidamente. Al tocar con mi mano el agua que caía, supe que estaba lo suficientemente templada como para darme una ducha rápida. Me metí en la ducha, y me bañé, lo mas rápido que pude. Salí, y me sequé con la toalla que anteriormente estaba preparada. Escurrí un poco mi cabello, y luego cepillé mis dientes. Me dirigí a mi cuarto, llevando todas mis pertenencias. Me vestí rapidamente, con la falda verde del instituto, y arriba la camisa, con una corbata verde que cortaba su blanco y combinaba con la falda. En los pies, medias verdes, y unos zapatos negros.
Fuí al frente del espejo de mi habitación, y me peiné mi largo y negro cabello lacio, al quedar completamente desenredado, lo até en una no muy alta cola de caballo, que dejaba mi flequillo para el costado al viento.
Acomodé un poco mi corbata, y por ultimo, tomé el delineador de ojos de mi portacosméticos, y delineé un poco mis ojos. Solo un poco, si no queria tener problemas con el director del instituto. Hice los ultimos retoques en mi vestimenta, para quedar presentable, y tomé mi mochila anteriormente preparada y cargada con las cosas necesarias para ir a un primer dia de escuela.
Bajé corriendo las escaleras hasta llegar a la cocina, en donde encontré a papa como usualmente, tomando café, con el periódico en la mano, sentado, frente a la mesa que me invitaba a desayunar lo que gustara, dejé mi mochila en sobre una de las sillas, y me acerqué a él con la intención de saludarlo.
— Buenos días — dije y besé su mejilla. Él me sonrió.
— Buenos, _____ — respondió el, y tomó un sorbo de café. — ¿Cómo estas? —
— Tarde — respondí tomando un vaso de leche, llevandolo a mi boca, y finalmente, tomándola.
— ¿Quieres que te lleve? — preguntó él dejando el café sobre la mesa.
— No, no... esta bien — respondí terminando de beber la leche fría, y tomando con mi mano una de las galletas que había ahi. — Además, intento ser un poco más independiente. Tengo 16, ¿recuerdas? — dije y mordí la galleta, masticandola y haciendo un ruido muy particular con mis dientes. Él se volteó a verme, y sonrió.
— Lo siento, tienes razón... — me dijo aun sin sacar su sonrisa de su rostro. — es que aun te veo como la pequeña _____ de hace unos años atrás, pero ahora veo que has crecido. — dijo aun sonriente. Papá y yo siempre habiamos sido muy unidos, él siempre me cuidó, siempre estubo conmigo en los momentos buenos y en los malos, y siempre me apoyaba en todo. En cuanto a mi madre, bueno, nunca la conocí, y no me gustaba hablar de ella, porque aunque mi padre no la nombraba mucho, yo sabía que nos había abandonado. En fin.
— No te preocupes por mi... — dije sonriéndole. Sabía que papá me quería mucho, aunque a veces trataba de sobreprotegerme. No me consideraba a mi misma como una "típica adolescente", de esas que se pelean con sus familias, o tienen caprichitos, mas bien, me describía a mi misma como una persona con los pies en la tierra, mi padre me habia educado muy bien, siempre me habia enseñado a ser amable y respetuosa con los demas, y eso, ademas del mejor padre de todos, lo hacía un gran hombre.
— Esta tarde vendrá Veronica, se quedará a cenar — dijo con ese no muy usual brillo en sus ojos, la verdad que desde que habia conocido a esa tal "Veronica", su humor habia cambiado bastante, se veia mas... feliz. O al menos eso creía yo.
— Genial... — dije entusiasmada. — hace dos meses que sales con ella, por fin la conoceré! — dije tomando mi mochila de la silla, miré mi reloj, y ya eran las 7:50.
— Si... decidimos que es una buena oportunidad para que se conozcan — papá sonaba feliz. Yo le sonreí, y me acerqué a él para despedirme.
— De acuerdo, llegaré tarde si no salgo en un segundo de aqui. — besé su mejilla — adios papá. — dije alejandome hacia la puerta.
— Adios _____ — gritó él — ¡suerte en tu primer dia de escuela! — salí de mi casa, a paso rápido. Por suerte, mi casa quedaba a unas pocas cuadras del instituto, asi que, caminé no muy desesperada, pensando en el encuentro que tendría esa tarde con la novia de papá.
Si Verónica era como papá la describía, sería una hermosa mujer, amable, sensible, amigable y respetuosa. Y hacia poner contento a mi padre, asi que tenia muchas ganas de conocerla.
— ¡_____! ¡_____! — escuché que gritaban detrás de mi, una voz familiar. Voltié, y ahi estaba ella, se veía graciosa, corriendo detrás de mi, agitada, y sonriente.
— ¡Cassie! — exclamé emocionada al ver a mi mejor amiga, y por fin, llego a donde yo me encontraba. La pobre se habia quedado sin aliento.
— ¿Eres sorda, _____? — se veía enfadada, y debo decirlo, muy graciosa.
— Lo siento — le dije disculpándome. Luego, nos sonreímos, y nos abrazamos. Había echado de menos a Cassie, estar 3 meses sin ella no hicieron unas lindas vacaciones.
— Te extrañé, _____ — dijo ella soltandome, y caminando a mi lado.
— También yo — le dije regalandole una sonrisa. — ¡y no sabes cuanto! —
— De acuerdo, ¡cuentamelo todo! — dijo entusiasmada. Eso me hizo confundir.
— ¿De que hablas? — pregunte sin saber.
— No te hagas la tonta, _____ — dijo ella haciendo referencia de algo obvio, aunque no entendía lo que me quería decir, hasta que lo dijo. — ¡Tony! — exclamó ella. — ¿Como te fué con Tony? — ese maldito nombre... Miré hacia el piso, enfadada. Tony no habia sido nada mas que una ilusion mas para mi lista de ilusiones, que , hasta ese momento, era bastante larga.
— Él... no quiero hablar de eso... — dije tratando de evadir el tema. No quería romper en llanto, no otra vez.
— ¿que paso? — preguntó ella desepcionada.
— Él me engañó. Y creeme que no quieres saber como. — No quería contarle de la manera en que me habia engañado el cretino de Tony, al que alguna vez llamé "novio".
— Vamos, _____, cuentame, sabes que soy tu mejor amiga. — Asentí, y decidi contarle, de todas formas, habian pasado 3 meses desde que tuvimos una gran charla de mejores amigas.
—Lo encontré revolcándose con Sam, del equipo de hockey. Y luego, al hacer algunas averiguaciones, descubrí que no era la unica con la que me engañaba. — ella me miro con la boca abierta, atónita por lo que le acababa de contar. — lo se, lo se... — dije impidiendole al silencio apoderarse de la situación. — Lo hice de nuevo. — No era la primera vez que me "enamoraba" del chico equivocado, y lo peor de todo, era que aun lo amaba, aunque haya tratada de sacarmelo de la cabeza durante todo un mes, aunque no lo quisiera admitir, aun lo hacía.
— Lo siento, ­­­_____... — dijo ella sorprendida. — es que creí que Tony si era un buen muchacho —
— Tambien yo, Cass, también yo... — suspiré
— Bueno, pero quien sabe, luego aparece otro que si es el indicado, se enamoran, se casan, y viven felices por siempre, con sus hijitos — Lo admito, Cassie era algo "soñadora", antes de que siguiera con su discurso, la interrumpí.
— No te preocupes, no volverá a pasar. — dije decidida. — No me volveré a enamorar — Cassie me miró con cara de nada, y sonrió.
— Vamos, _____. No seas tan negativa... todos tienen su media naranja... solo... — interrumpí nuevamente.
— Solo hay que saber esperar, y bla bla bla... ¿Sabes cuantas veces me has dicho eso ya? — ella negó con la cabeza. — doce veces. Las conté yo misma. — ella rió.
— Eso dices ahora... verás que este año entrará un muchacho del que te enamorarás, ya lo veras. — traté de hacer caso omiso a su comentario.
— De ninguna manera, y , si no te molesta, no quiero hablar mas de esto, ¿si? — ella sonrió, y asintió. Por fin, llegamos al instituto.
Una vez que entramos, nos dirigimos hacia la secretaría, ya que nos darían el número de casillero que utilizaríamos durante todo el semestre. Al golpear la puerta, ésta se abrió, y dejo ver a una joven mujer, con guardapolvo de maestra. Al parecer era nueva, ya que nunca la habiamos visto.
— Buenos dias — dijo con una gran sonrisa.
— Buenos dias — repetimos al unísono con mi amiga.
— Vienen por el numero de casillero, ¿verdad? — asentí con una sonrisa.
Ella nos hizo pasar, mientras dándole una última vista a los papebuscaba en unos cajones unos papeles.
— Casandra Dyle, y... ____ _______, ¿cierto? — preguntó observando los papeles.
— Si... — dijo Cassie — y por favor, digame Cassie. — la mujer sonrió, y nos dió el papel en donde se encontraba escrito el numero que nos habia tocado.
— ¿Como sabia nuestros nombres? — preguntó Cassie sorprendida.
— Bueno, ustedes son las unicas que faltaban asignar casilleros, ustedes, y un tal... — ojeó nuevamente los papeles, y sonrió. — (ChicoBTR). A menos que alguna de ustedes sea hombre, deducí que eran las ultimas — Cassie y yo sonreímos, y observamos los papeles.
— Disculpe... Ese tal (ChicoBTR), ¿en que año cursará? — preguntó ella interesada.
— Dejame ver — dijo la mujer, les que aun sostenía en la mano. — Cuarto — dijo respondiendo a la tonta pregunta de Cass.
— Muchas gracias — dijo sonriendo, y salió de la oficina.
— Disculpe, ¿como es su nombre? — le pregunté antes de irme.
— Vanessa — respondio ella muy sonriente.
— Oh, muchas gracias... Adios — dije saliendo de la oficina, tratando de alcanzar a mi amiga, que ya estaba caminando con el papel en la mano.
— Oye, ¿que fue eso? — pregunté.
— ¿Que cosa? — preguntó ella mirandome.
— Vamos, eso de "¿en que año cursará (ChicoBTR)?" — ella me miró y sonrió.
— Increíble — dijo ella parandose frente a uno de los muchos casilleros. — Aun ni lo conoces, y ya estas celosa — sonreí ante el tonto comentario de mi amiga.



Capítulo 2: Ilusiones

— Ja-ja — muy graciosa, Cass.
— Bueno, su nombre es lindo... deduje que él debe ser lindo tambien... E irá en nuestro curso, asi que, estamos de suerte, amiga.
— Vamos Cass, ni siquiera conoces a ese tal (ChicoBTR). — Dije apoyandome sobre un casillero. — no te falta imaginación, ¿verdad? —
— Bueno, es lo unico que tengo... — reí, y luego, sorprendentemente, al mirar el numero escrito en el papel que traía en la mano, noté que era uno menos que el del frente de donde estaba parada Cassie.
— 217 — dijo ella moviendo la perilla de éste, haciendo que se abriera, y asi comenzar a guardar sus cosas.
— Yo tengo el 216... — le dije, y me paré a su lado, apoyandome en mi nuevo casillero.
— Genial — dijo Cassie. — ¿no guardarás tus cosas? — preguntó al terminar de cerrar su casillero.
— No... — respondí. — aun no tengo nada que guardar. — respondí cerrando los ojos, esperando que el timbre sonara.
— ¡wow! — exclamó Cassie. Aun estaba con mis ojos cerrados, asi que no entendí lo que trató de decir. — ¡que chico mas lindo! —
— ¿Qué? — respondí abriendo mis ojos, y observandola. — ¿Quien? —
— No se de quien se trata, pero miralo tu misma... — dijo y señalo por detras mio, voltié, y fijé mi mirada en el chico que venia a paso lento, era alto, delgado, ojos lindos, piel blanca, sus facciones eran perfectas, venia seriamente, mirando a todas las chicas por las que pasaba su lado, todas le sonreian derritiendose, parecian tontas. Pero en cuanto a él, en ese momento, lo unico que pense fue "wow". Mi amiga tenia razon, ese chico era demasiado lindo, pero yo no estaba en condiciones de mirarlo, quería enfocar mi cabeza en la escuela, y en cosas mas importantes que un chico que al fin de cuentas, termina engañándote con una chica del equipo de hockey. Si, lo se, me deje llevar un poco por mi anterior relacion, pero ¿y que?. Habia sufrido tanto por chicos, que tenia el derecho de pensar lo que quisiera de ellos.
En un abrir y cerrar de ojos, lo tenía frente a mi.
— ¿Te apartas de mi camino? — dijo el en un tono no muy agradable para mi gusto.
— ¿Disculpa? — respondí estupefacta.
— ¿Acaso eres sorda? — dijo él serio y friamente. — Que te corras. Este es mi casillero — dijo señalando a MI casillero.
— Lo siento, estas equivocado, este, este casillero es mio... — dije y le mostré el papel que me habia dado Vanessa minutos atrás.
— Bueno, este papel me dieron a mi hace unos segundos. — dijo y me mostró su papel. Casualmente, tenia el mismo numero que yo, 216.
— De acuerdo, esto es una confusión. — dije, y escuché como el timbre sonaba. Cassie me miró.
— Lo siento, yo debo ir a clases, si no empezaré mal el año, y no quiero eso! — dijo alejandose. Asentí, y ella desapareció, junto con los demas chicos que estaban en el pasillo. Los unicos que nos quedamos eramos ese chico y yo.
— Vamos a arreglar esto. — dije tomando la iniciativa al ver que el se quedo serio mirandome, y eso, me incomodaba.
— Ok — dijo el y caminamos hacia la secretaría. Llegamos, y golpeamos la puerta, esta se abrió, y allí vimos a Vanessa, con una cara de confusion, observándonos.
— ¿Que hacen fuera de clase? Hace un minuto sonó el timbre de entrada. — dijo mirándonos.
— Lo sentimos, — dije tratando de disculparme por ambos — es que, tuvimos un problema con nuestros casilleros. Mire — le mostré mi papel, y él tambien. Ella los miró confusa.
— Oh, lo siento... eso pasa cuando vienen en último momento a retirar su número. — dijo ella, y tomó el papel de la mano del chico que estaba a mi lado. — tú quedate con él, linda. Reasignaré a (ChicoBTR) solamente. — me dirigió una dulce sonrisa. ¿(ChicoBTR)?
— Tu, ¿tu eres (ChicoBTR)? — pregunté tartamudeando sin sentido alguno al hermoso chico que se encontraba a mi lado. Me miró divertido.
— Si — respondió sonriendome. En ese momento, me di cuenta que habia visto la sonrisa mas linda de todo el mundo. ¡Basta _____! ¡No te gusta! me dije a mi misma. — Lógico, soy tan popular. — se dijo a si mismo — Seguro oíste hablar de mi, ¿cierto? — dijo levantando una de sus finas cejas.
— No lo puedo creer. — dije rodando mis ojos, mientras Vanessa revisaba nuevamente unos papeles. — seguro eres de esos tontos que se creen lo mas, ya he estado con uno antes, y no creo que sea agradable. Creo que me voy. — dije y salí de la oficina. La verdad, me sentí algo rara al haber tratado mal a ese chico, porque no lo conocía como para juzgarlo. Pero en fin, estaba harta de chicos. Al fin, llegué al salón. Abrí la puerta, y esta hizo un berrinche, que cuando entré todos se quedaron mirandome.

Odiaba que eso pasara, me sentía incómoda sabiendo que todos tenian sus vistas sobre mi, senti que la sangre subía a mis pómulos, y supe que me habia sonrojado.
— Señorita _________ — dijo el profesor aclarando su garganta. — ¿Que hacia fuera de clases? —
— Lo siento, tuve un problema con... — me di cuenta que el profesor no se tenia que enterar de cada cosa que pasaba en mi vida, y decidi omitirlo. — Lo siento, se me hizo tarde.
— De acuerdo — respondió el. — tome asiento, por favor —
— Claro. — me dirigí hacia donde se encontraba Cassie, pero por desgracia todos los asientos cerca de ella se habian ocupado, asi que, tuve que sentarme en el último asiento, sin mencionar que atrás, estaba completamente sola, solo habia asientos vacios a mi lado.
— Bien... Como decía... — dijo el profesor, pero no pudo continuar, porque alguien mas entró al salón.
— Lo siento... — dijo (ChicoBTR). Esperen, ¿ChicoBTR? ¿Él era mi nuevo compañero?
— Si, si, si... — dijo el profesor, al parecer ya harto de interrupciones. — tome asiento, por favor, señor (ApellidoBTR). — dijo un poco irritado. Y en el momento que me puse mas nerviosa sin entender la razón, fué cuando se acercaba a mi, y se sentó en el asiento que estaba a mi lado. Genial, empezaba el año mal.
— ¡Hola de nuevo! — dijo susurrándome. Solo le sonreí falsamente, y decidí poner atención a la clase. Esa hora, el profesor nos explicó, o trató de explicarnos la teoría de Pitágoras, matemáticas.
No era muy mala en ellas, pero de que las odiaba, las odiaba. Ademas, imposible concentrarse con un molesto a mi lado. "_____ esto", "_____ lo chico muy molesto.

— Bien, ¿quien se ofrece a pasar? — preguntó el profesor, yo no quería, pero si me elegía, lo iba a hacer, aunque no habia entendido el 99% de los ejercicios que habia explicado, gracias a (ChicoBTR).
— Pss! _____ — susurró nuevamente (ChicoBTR). Ya me tenía cansada, asi que decidí prestarle atencion, a ver si se dejaba de molestar de una vez por todas. Voltié a verlo.
— ¿Que quieres, (ChicoBTR)? — dije susurrando, mirandolo.
— Mira esto — dijo estirándo su mano con una hoja en ella, la miré, y habia dibujado un tremendamente cómico personaje, que era parecido al profesor, o por lo menos, intentaba serlo, no aguanté la risa, y largué una carcajada tan pero tan alta, que es profesor se dió cuenta, y se acercó rapidamente a nosotros. (ChicoBTR) se puso serio y dejo la hoja en mi mesa. ¿En mi mesa?
— Señorita _______ — dijo seriamente. — ¿Puede explicarme que es lo que le causó gracia? — lo miré, y no sabia que responderle, hasta que (ChicoBTR) habló. Para defenderme, supuse, pero era una equivocación.
— Señor profesor, _____ se la ha pasado toda la hora molestándome y haciendo dibujos de usted, casualmente, ahi está uno de ellos. — dijo señalando la hoja que anteriormente habia dejado sobre mi mesa. Lo miré confundida, y enfadada a la vez. El profesor volvió la vista hacia mi, y tomo la hoja con sus manos, la vió, y me miró feo.
— ¿Asi que le divierte dibujar estupideces? Genial, irá a demostrarle esto a la señora directora, ahora mismo. — ¿Qué?

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