Capítulo 1: Ilusiones
— ¡ _____ !
¡vamos, llegarás tarde! — escuché a papá gritarme desde la cocina, eso
me despertó de mi sueño. Pero eso no me molestó hasta que vi el reloj
que estaba sobre la mesita a un lado de mi cama.
— ¡Demonios! —
exclamé al enterarme que eran las 7:15 de la mañana. — ¡Llegaré tarde! —
en lo que terminé de decir esto, ya estaba levantada, encaminándome
hacia el baño. Era el primer día de
escuela, no quería llegar tarde. Entré al baño, y me miré al espejo, me
espanté al verme, estaba toda despeinada, y con los ojos hinchados de
tanto dormir. Abrí la llave de la bañera, y cuando el agua comenzó a
salir, me desvestí rapidamente. Al tocar con mi mano el agua que caía,
supe que estaba lo suficientemente templada como para darme una ducha
rápida. Me metí en la ducha, y me bañé, lo mas rápido que pude. Salí, y
me sequé con la toalla que anteriormente estaba preparada. Escurrí un
poco mi cabello, y luego cepillé mis dientes. Me dirigí a mi cuarto,
llevando todas mis pertenencias. Me vestí rapidamente, con la falda
verde del instituto, y arriba la camisa, con una corbata verde que
cortaba su blanco y combinaba con la falda. En los pies, medias verdes, y
unos zapatos negros.
Fuí al frente del espejo de mi habitación, y
me peiné mi largo y negro cabello lacio, al quedar completamente
desenredado, lo até en una no muy alta cola de caballo, que dejaba mi
flequillo para el costado al viento.
Acomodé un poco mi corbata, y
por ultimo, tomé el delineador de ojos de mi portacosméticos, y delineé
un poco mis ojos. Solo un poco, si no queria tener problemas con el
director del instituto. Hice los ultimos retoques en mi vestimenta, para
quedar presentable, y tomé mi mochila anteriormente preparada y cargada
con las cosas necesarias para ir a un primer dia de escuela.
Bajé
corriendo las escaleras hasta llegar a la cocina, en donde encontré a
papa como usualmente, tomando café, con el periódico en la mano,
sentado, frente a la mesa que me invitaba a desayunar lo que gustara,
dejé mi mochila en sobre una de las sillas, y me acerqué a él con la
intención de saludarlo.
— Buenos días — dije y besé su mejilla. Él me sonrió.
— Buenos, _____ — respondió el, y tomó un sorbo de café. — ¿Cómo estas? —
— Tarde — respondí tomando un vaso de leche, llevandolo a mi boca, y finalmente, tomándola.
— ¿Quieres que te lleve? — preguntó él dejando el café sobre la mesa.
— No, no... esta bien — respondí terminando de beber la leche fría, y
tomando con mi mano una de las galletas que había ahi. — Además, intento
ser un poco más independiente. Tengo 16, ¿recuerdas? — dije y mordí la
galleta, masticandola y haciendo un ruido muy particular con mis
dientes. Él se volteó a verme, y sonrió.
— Lo siento, tienes
razón... — me dijo aun sin sacar su sonrisa de su rostro. — es que aun
te veo como la pequeña _____ de hace unos años atrás, pero ahora veo que
has crecido. — dijo aun sonriente. Papá y yo siempre habiamos sido muy
unidos, él siempre me cuidó, siempre estubo conmigo en los momentos
buenos y en los malos, y siempre me apoyaba en todo. En cuanto a mi
madre, bueno, nunca la conocí, y no me gustaba hablar de ella, porque
aunque mi padre no la nombraba mucho, yo sabía que nos había abandonado.
En fin.
— No te preocupes por mi... — dije sonriéndole. Sabía que
papá me quería mucho, aunque a veces trataba de sobreprotegerme. No me
consideraba a mi misma como una "típica adolescente", de esas que se
pelean con sus familias, o tienen caprichitos, mas bien, me describía a
mi misma como una persona con los pies en la tierra, mi padre me habia
educado muy bien, siempre me habia enseñado a ser amable y respetuosa
con los demas, y eso, ademas del mejor padre de todos, lo hacía un gran
hombre.
— Esta tarde vendrá Veronica, se quedará a cenar — dijo con
ese no muy usual brillo en sus ojos, la verdad que desde que habia
conocido a esa tal "Veronica", su humor habia cambiado bastante, se veia
mas... feliz. O al menos eso creía yo.
— Genial... — dije
entusiasmada. — hace dos meses que sales con ella, por fin la conoceré! —
dije tomando mi mochila de la silla, miré mi reloj, y ya eran las 7:50.
— Si... decidimos que es una buena oportunidad para que se conozcan —
papá sonaba feliz. Yo le sonreí, y me acerqué a él para despedirme.
—
De acuerdo, llegaré tarde si no salgo en un segundo de aqui. — besé su
mejilla — adios papá. — dije alejandome hacia la puerta.
— Adios
_____ — gritó él — ¡suerte en tu primer dia de escuela! — salí de mi
casa, a paso rápido. Por suerte, mi casa quedaba a unas pocas cuadras
del instituto, asi que, caminé no muy desesperada, pensando en el
encuentro que tendría esa tarde con la novia de papá.
Si Verónica
era como papá la describía, sería una hermosa mujer, amable, sensible,
amigable y respetuosa. Y hacia poner contento a mi padre, asi que tenia
muchas ganas de conocerla.
— ¡_____! ¡_____! — escuché que gritaban
detrás de mi, una voz familiar. Voltié, y ahi estaba ella, se veía
graciosa, corriendo detrás de mi, agitada, y sonriente.
— ¡Cassie! —
exclamé emocionada al ver a mi mejor amiga, y por fin, llego a donde yo
me encontraba. La pobre se habia quedado sin aliento.
— ¿Eres sorda, _____? — se veía enfadada, y debo decirlo, muy graciosa.
— Lo siento — le dije disculpándome. Luego, nos sonreímos, y nos
abrazamos. Había echado de menos a Cassie, estar 3 meses sin ella no
hicieron unas lindas vacaciones.
— Te extrañé, _____ — dijo ella soltandome, y caminando a mi lado.
— También yo — le dije regalandole una sonrisa. — ¡y no sabes cuanto! —
— De acuerdo, ¡cuentamelo todo! — dijo entusiasmada. Eso me hizo confundir.
— ¿De que hablas? — pregunte sin saber.
— No te hagas la tonta, _____ — dijo ella haciendo referencia de algo
obvio, aunque no entendía lo que me quería decir, hasta que lo dijo. —
¡Tony! — exclamó ella. — ¿Como te fué con Tony? — ese maldito nombre...
Miré hacia el piso, enfadada. Tony no habia sido nada mas que una
ilusion mas para mi lista de ilusiones, que , hasta ese momento, era
bastante larga.
— Él... no quiero hablar de eso... — dije tratando de evadir el tema. No quería romper en llanto, no otra vez.
— ¿que paso? — preguntó ella desepcionada.
— Él me engañó. Y creeme que no quieres saber como. — No quería
contarle de la manera en que me habia engañado el cretino de Tony, al
que alguna vez llamé "novio".
— Vamos, _____, cuentame, sabes que
soy tu mejor amiga. — Asentí, y decidi contarle, de todas formas, habian
pasado 3 meses desde que tuvimos una gran charla de mejores amigas.
—Lo encontré revolcándose con Sam, del equipo de hockey. Y luego, al
hacer algunas averiguaciones, descubrí que no era la unica con la que me
engañaba. — ella me miro con la boca abierta, atónita por lo que le
acababa de contar. — lo se, lo se... — dije impidiendole al silencio
apoderarse de la situación. — Lo hice de nuevo. — No era la primera vez
que me "enamoraba" del chico equivocado, y lo peor de todo, era que aun
lo amaba, aunque haya tratada de sacarmelo de la cabeza durante todo un
mes, aunque no lo quisiera admitir, aun lo hacía.
— Lo siento, ­­­_____... — dijo ella sorprendida. — es que creí que Tony si era un buen muchacho —
— Tambien yo, Cass, también yo... — suspiré
— Bueno, pero quien sabe, luego aparece otro que si es el indicado, se
enamoran, se casan, y viven felices por siempre, con sus hijitos — Lo
admito, Cassie era algo "soñadora", antes de que siguiera con su
discurso, la interrumpí.
— No te preocupes, no volverá a pasar. — dije decidida. — No me volveré a enamorar — Cassie me miró con cara de nada, y sonrió.
— Vamos, _____. No seas tan negativa... todos tienen su media naranja... solo... — interrumpí nuevamente.
— Solo hay que saber esperar, y bla bla bla... ¿Sabes cuantas veces me
has dicho eso ya? — ella negó con la cabeza. — doce veces. Las conté yo
misma. — ella rió.
— Eso dices ahora... verás que este año entrará
un muchacho del que te enamorarás, ya lo veras. — traté de hacer caso
omiso a su comentario.
— De ninguna manera, y , si no te molesta, no
quiero hablar mas de esto, ¿si? — ella sonrió, y asintió. Por fin,
llegamos al instituto.
Una vez que entramos, nos dirigimos hacia la
secretaría, ya que nos darían el número de casillero que utilizaríamos
durante todo el semestre. Al golpear la puerta, ésta se abrió, y dejo
ver a una joven mujer, con guardapolvo de maestra. Al parecer era nueva,
ya que nunca la habiamos visto.
— Buenos dias — dijo con una gran sonrisa.
— Buenos dias — repetimos al unísono con mi amiga.
— Vienen por el numero de casillero, ¿verdad? — asentí con una sonrisa.
Ella nos hizo pasar, mientras dándole una última vista a los papebuscaba en unos cajones unos papeles.
— Casandra Dyle, y... ____ _______, ¿cierto? — preguntó observando los papeles.
— Si... — dijo Cassie — y por favor, digame Cassie. — la mujer sonrió, y
nos dió el papel en donde se encontraba escrito el numero que nos habia
tocado.
— ¿Como sabia nuestros nombres? — preguntó Cassie sorprendida.
— Bueno, ustedes son las unicas que faltaban asignar casilleros,
ustedes, y un tal... — ojeó nuevamente los papeles, y sonrió. —
(ChicoBTR). A menos que alguna de ustedes sea hombre, deducí que eran
las ultimas — Cassie y yo sonreímos, y observamos los papeles.
— Disculpe... Ese tal (ChicoBTR), ¿en que año cursará? — preguntó ella interesada.
— Dejame ver — dijo la mujer, les que aun sostenía en la mano. — Cuarto — dijo respondiendo a la tonta pregunta de Cass.
— Muchas gracias — dijo sonriendo, y salió de la oficina.
— Disculpe, ¿como es su nombre? — le pregunté antes de irme.
— Vanessa — respondio ella muy sonriente.
— Oh, muchas gracias... Adios — dije saliendo de la oficina, tratando
de alcanzar a mi amiga, que ya estaba caminando con el papel en la mano.
— Oye, ¿que fue eso? — pregunté.
— ¿Que cosa? — preguntó ella mirandome.
— Vamos, eso de "¿en que año cursará (ChicoBTR)?" — ella me miró y sonrió.
— Increíble — dijo ella parandose frente a uno de los muchos
casilleros. — Aun ni lo conoces, y ya estas celosa — sonreí ante el
tonto comentario de mi amiga.
Capítulo 2: Ilusiones
— Ja-ja — muy graciosa, Cass.
— Bueno, su nombre es lindo... deduje que él debe ser lindo tambien... E
irá en nuestro curso, asi que, estamos de suerte, amiga.
— Vamos
Cass, ni siquiera conoces a ese tal (ChicoBTR). — Dije apoyandome sobre
un casillero. — no te falta imaginación, ¿verdad? —
— Bueno, es lo unico que tengo... — reí, y luego, sorprendentemente, al
mirar el numero escrito en el papel que traía en la mano, noté que era
uno menos que el del frente de donde estaba parada Cassie.
— 217 — dijo ella moviendo la perilla de éste, haciendo que se abriera, y asi comenzar a guardar sus cosas.
— Yo tengo el 216... — le dije, y me paré a su lado, apoyandome en mi nuevo casillero.
— Genial — dijo Cassie. — ¿no guardarás tus cosas? — preguntó al terminar de cerrar su casillero.
— No... — respondí. — aun no tengo nada que guardar. — respondí cerrando los ojos, esperando que el timbre sonara.
— ¡wow! — exclamó Cassie. Aun estaba con mis ojos cerrados, asi que no entendí lo que trató de decir. — ¡que chico mas lindo! —
— ¿Qué? — respondí abriendo mis ojos, y observandola. — ¿Quien? —
— No se de quien se trata, pero miralo tu misma... — dijo y señalo por
detras mio, voltié, y fijé mi mirada en el chico que venia a paso lento,
era alto, delgado, ojos lindos, piel blanca, sus facciones eran
perfectas, venia seriamente, mirando a todas las chicas por las que
pasaba su lado, todas le sonreian derritiendose, parecian tontas. Pero
en cuanto a él, en ese momento, lo unico que pense fue "wow". Mi amiga
tenia razon, ese chico era demasiado lindo, pero yo no estaba en
condiciones de mirarlo, quería enfocar mi cabeza en la escuela, y en
cosas mas importantes que un chico que al fin de cuentas, termina
engañándote con una chica del equipo de hockey. Si, lo se, me deje
llevar un poco por mi anterior relacion, pero ¿y que?. Habia sufrido
tanto por chicos, que tenia el derecho de pensar lo que quisiera de
ellos.
En un abrir y cerrar de ojos, lo tenía frente a mi.
— ¿Te apartas de mi camino? — dijo el en un tono no muy agradable para mi gusto.
— ¿Disculpa? — respondí estupefacta.
— ¿Acaso eres sorda? — dijo él serio y friamente. — Que te corras. Este es mi casillero — dijo señalando a MI casillero.
— Lo siento, estas equivocado, este, este casillero es mio... — dije y
le mostré el papel que me habia dado Vanessa minutos atrás.
—
Bueno, este papel me dieron a mi hace unos segundos. — dijo y me mostró
su papel. Casualmente, tenia el mismo numero que yo, 216.
— De acuerdo, esto es una confusión. — dije, y escuché como el timbre sonaba. Cassie me miró.
— Lo siento, yo debo ir a clases, si no empezaré mal el año, y no
quiero eso! — dijo alejandose. Asentí, y ella desapareció, junto con los
demas chicos que estaban en el pasillo. Los unicos que nos quedamos
eramos ese chico y yo.
— Vamos a arreglar esto. — dije tomando la iniciativa al ver que el se quedo serio mirandome, y eso, me incomodaba.
— Ok — dijo el y caminamos hacia la secretaría. Llegamos, y golpeamos
la puerta, esta se abrió, y allí vimos a Vanessa, con una cara de
confusion, observándonos.
— ¿Que hacen fuera de clase? Hace un minuto sonó el timbre de entrada. — dijo mirándonos.
— Lo sentimos, — dije tratando de disculparme por ambos — es que,
tuvimos un problema con nuestros casilleros. Mire — le mostré mi papel, y
él tambien. Ella los miró confusa.
— Oh, lo siento... eso pasa
cuando vienen en último momento a retirar su número. — dijo ella, y tomó
el papel de la mano del chico que estaba a mi lado. — tú quedate con
él, linda. Reasignaré a (ChicoBTR) solamente. — me dirigió una dulce
sonrisa. ¿(ChicoBTR)?
— Tu, ¿tu eres (ChicoBTR)? — pregunté
tartamudeando sin sentido alguno al hermoso chico que se encontraba a mi
lado. Me miró divertido.
— Si — respondió sonriendome. En ese
momento, me di cuenta que habia visto la sonrisa mas linda de todo el
mundo. ¡Basta _____! ¡No te gusta! me dije a mi misma. — Lógico, soy tan
popular. — se dijo a si mismo — Seguro oíste hablar de mi, ¿cierto? —
dijo levantando una de sus finas cejas.
— No lo puedo creer. — dije
rodando mis ojos, mientras Vanessa revisaba nuevamente unos papeles. —
seguro eres de esos tontos que se creen lo mas, ya he estado con uno
antes, y no creo que sea agradable. Creo que me voy. — dije y salí de la
oficina. La verdad, me sentí algo rara al haber tratado mal a ese
chico, porque no lo conocía como para juzgarlo. Pero en fin, estaba
harta de chicos. Al fin, llegué al salón. Abrí la puerta, y esta hizo un
berrinche, que cuando entré todos se quedaron mirandome.
Odiaba que eso pasara, me sentía incómoda sabiendo que todos tenian sus
vistas sobre mi, senti que la sangre subía a mis pómulos, y supe que me
habia sonrojado.
— Señorita _________ — dijo el profesor aclarando su garganta. — ¿Que hacia fuera de clases? —
— Lo siento, tuve un problema con... — me di cuenta que el profesor no
se tenia que enterar de cada cosa que pasaba en mi vida, y decidi
omitirlo. — Lo siento, se me hizo tarde.
— De acuerdo — respondió el. — tome asiento, por favor —
— Claro. — me dirigí hacia donde se encontraba Cassie, pero por
desgracia todos los asientos cerca de ella se habian ocupado, asi que,
tuve que sentarme en el último asiento, sin mencionar que atrás, estaba
completamente sola, solo habia asientos vacios a mi lado.
— Bien... Como decía... — dijo el profesor, pero no pudo continuar, porque alguien mas entró al salón.
— Lo siento... — dijo (ChicoBTR). Esperen, ¿ChicoBTR? ¿Él era mi nuevo compañero?
— Si, si, si... — dijo el profesor, al parecer ya harto de
interrupciones. — tome asiento, por favor, señor (ApellidoBTR). — dijo
un poco irritado. Y en el momento que me puse mas nerviosa sin entender
la razón, fué cuando se acercaba a mi, y se sentó en el asiento que
estaba a mi lado. Genial, empezaba el año mal.
— ¡Hola de nuevo! —
dijo susurrándome. Solo le sonreí falsamente, y decidí poner atención a
la clase. Esa hora, el profesor nos explicó, o trató de explicarnos la
teoría de Pitágoras, matemáticas.
No era muy mala en ellas, pero de
que las odiaba, las odiaba. Ademas, imposible concentrarse con un
molesto a mi lado. "_____ esto", "_____ lo chico muy molesto.
—
Bien, ¿quien se ofrece a pasar? — preguntó el profesor, yo no quería,
pero si me elegía, lo iba a hacer, aunque no habia entendido el 99% de
los ejercicios que habia explicado, gracias a (ChicoBTR).
— Pss!
_____ — susurró nuevamente (ChicoBTR). Ya me tenía cansada, asi que
decidí prestarle atencion, a ver si se dejaba de molestar de una vez por
todas. Voltié a verlo.
— ¿Que quieres, (ChicoBTR)? — dije susurrando, mirandolo.
— Mira esto — dijo estirándo su mano con una hoja en ella, la miré, y
habia dibujado un tremendamente cómico personaje, que era parecido al
profesor, o por lo menos, intentaba serlo, no aguanté la risa, y largué
una carcajada tan pero tan alta, que es profesor se dió cuenta, y se
acercó rapidamente a nosotros. (ChicoBTR) se puso serio y dejo la hoja
en mi mesa. ¿En mi mesa?
— Señorita _______ — dijo seriamente. —
¿Puede explicarme que es lo que le causó gracia? — lo miré, y no sabia
que responderle, hasta que (ChicoBTR) habló. Para defenderme, supuse,
pero era una equivocación.
— Señor profesor, _____ se la ha pasado
toda la hora molestándome y haciendo dibujos de usted, casualmente, ahi
está uno de ellos. — dijo señalando la hoja que anteriormente habia
dejado sobre mi mesa. Lo miré confundida, y enfadada a la vez. El
profesor volvió la vista hacia mi, y tomo la hoja con sus manos, la vió,
y me miró feo.
— ¿Asi que le divierte dibujar estupideces? Genial, irá a demostrarle esto a la señora directora, ahora mismo. — ¿Qué?
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