A veces te miro y no puedo imaginarme una vida sin ti, sin tus pequeñas manías, virtudes o defectos. Una presencia constante que forma parte de mi mundo. Una mitad en la distancia y en presente. Tenerte hace que mi yo singular se convierta en plural y mi soledad sea acompañada.
Hoy voy a olvidar esas palabras de más y esas miradas cruzadas con fuego. Voy a omitir pensamientos aislados de momentos determinados para centrarme en el momento que no podemos dejar pasar.
Hoy, solo hoy, será la fecha del recuerdo. Porque cada segundo que pasa es un segundo que pierdes, porque la vida es un suspiro que quiero almacenar en mi garganta sin dejarlo escapar...
Felicidades, por mantener vivo aquello que podemos hacer inmortal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario